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Argentina respira: reservas en alza y rating mejorado, ¿el fin de la pesadilla cambiaria?

La Economíaargentina, siempre un volcán a punto de erupción, muestra señales de calma. Tras meses de incertidumbre y crisis cambiaria, el gobierno ha logrado acumular más de 10.000 millones de dólares en reservas durante este año, una cifra que ha provocado un impacto notable en los mercados y ha sacado al país del pozo de la “C” en las calificaciones de riesgo crediticio.

Un respiro para el central: frentes de batalla abiertos

La estrategia del Banco Central, lejos de ser un mero ejercicio contable, busca anticiparse a posibles turbulencias electorales, un escenario que en el pasado, como en octubre de 2025, dejó al país en estado de shock. Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, reveló la existencia de unos 22.000 millones de dólares en fondos precautorios, una red de seguridad que incluye swap de monedas y futuros préstamos respaldados por el Banco Mundial. El mensaje es claro: esta vez, el gobierno pretende ser proactivo, evitando que la inestabilidad se desate como un incendio descontrolado.

La mejora en el riesgo país, que se sitúa en 437 puntos, abre la puerta a la posibilidad de una emisión de bonos en dólares con una tasa de entre 8,5% y 9%, aunque el gobierno apunta a un descenso aún mayor, situándolo por debajo del 8% si el indicador se acerca a los 350 puntos. Esto acercaría el costo del financiamiento argentino a los niveles de las empresas, un hito significativo en la recuperación de la confianza de los inversores.

Pero la macroeconomía, por sí sola, no es suficiente. Si bien las agencias de calificación como Fitch y Standard & Poor’s han reconocido el esfuerzo del gobierno al subir la nota de la deuda, la realidad es que la aprobación del gobierno entre los argentinos se mantiene en terreno delicado, con un 61% de desaprobación, a pesar de un núcleo duro de apoyo que Milei conserva en torno al 33%.

El humor social y las encuestas: ¿qué vota la gente?

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El riesgo país, ese termómetro de la confianza de los mercados, refleja un panorama favorable, con un alza en el precio de los bonos argentinos. Sin embargo, las encuestas de opinión pública pintan un cuadro diferente, donde la desconfianza hacia el gobierno sigue siendo palpable. La pregunta clave es si los números macropositivos se traducirán en una mejora en el consumo y en un mayor respaldo popular.

La oposición, por su parte, no logra capitalizar el descontento generalizado, aunque figuras como Myriam Bregman y Axel Kicillof muestran una imagen más positiva entre algunos sectores. El “caso Adorni”, con sus implicaciones políticas, tampoco contribuye a mejorar la percepción del gobierno, aunque se considera un factor menos determinante en el largo plazo.

La inflación, que se desaceleró al 2,1% en mayo, representa una luz al final del túnel, abriendo la puerta a una mejora gradual de los salarios y a una recuperación de la demanda. Los jubilados, que indexan sus ingresos con la inflación pasada, pronto sentirán el impacto de esta desaceleración, aunque partan de niveles aún bajos. El crédito, tras un pico de morosidad en el primer trimestre, también comenzará a repuntar, aunque de manera más pausada, dependiendo de la capacidad de las entidades financieras.

El panorama para la segunda mitad del año se vislumbra prometedor: tasas de interés más bajas, desinflación, recuperación salarial y una posible apertura a los mercados internacionales para la emisión de deuda podrían impulsar la Economía. No se esperan milagros, pero sí un impulso suficiente para reactivar el mercado interno y fortalecer las posibilidades electorales del gobierno. La estabilidad, al final, es lo que los mercados y los ciudadanos argentinos anhelan.