El Eclipse Solar: Un Fenómeno que Ha Despertado Mitos y Emociones a lo Largo de la Historia
Madrid, 5 ago (EFE).- Los seres humanos tenemos pocas certezas: nacemos, morimos; el Sol sale por la mañana y se pone por la noche. La oscuridad que genera un eclipse solar a pleno día “toca de un modo muy profundo una de esas certezas”, y ha provocado toda clase de emociones a lo largo de la historia.
Hasta que la ciencia describió el movimiento de los cuerpos celestes, hizo predicciones fiables de los eclipses y ese conocimiento científico caló en la población, las civilizaciones idearon innumerables mitos y leyendas “para encontrar respuestas a un fenómeno que toca de lleno una de las grandes certezas humanas”, explica Eva Villaver, subdirectora del Instituto de Astrofísica de Canarias, en una entrevista con EFE.
Mitos Ancestrales y la Interpretación del Eclipse
“Ningún suceso hay ya inesperado, ni increíble, ni maravilloso; cuando Zeus, Padre de los Olímpicos, de un mediodía hizo noche, ocultando la luz del Sol brillante. Desde entonces cualquier cosa resulta creíble y esperable a los humanos”, escribía en el siglo VII antes de Cristo el poeta griego Arquíloco de Paros, en unos versos conservados en papiro en la Universidad de Oxford.
El término eclipse viene del griego ('ékleipsis') y significa 'abandono', porque así se sentían nuestros antepasados: abandonados por el Sol y la Luna (y aterrados por ello). En los propios Evangelios se recurre a un eclipse solar para describir el apocalipsis: “El Sol se puso negro como un sayo de pelo, la Luna se tiñó de sangre”.

La Devoción y el Miedo: Explicaciones Mitológicas
Una de las explicaciones mitológicas más comunes en diferentes culturas es la de que un animal hambriento y maligno se trata de comer el Sol. Para ahuyentarlo algunos grupos hacían toda clase de ruidos o le lanzaban flechas o arena. La especie devoradora elegida por cada cultura dice mucho de la biodiversidad local: un jaguar para los aztecas, un lobo para los nórdicos, una rana gigante para los vietnamitas, un puma para los andinos, una ardilla negra para algunos nativos de Norteamérica y un temible dragón en China.
Villaver relata una de las leyendas que le han parecido más llamativas en su investigación para el libro sobre los eclipses del que es coautora: la del demonio Rahu Ketu en la India (Phra Rahu, en Tailandia), que agitaba el océano en busca del elixir de la inmortalidad. La Luna y el Sol se percataron y le delataron ante el dios Vishnu, quien le castigó cortándole la cabeza antes de que el elixir terminara de pasar por su garganta.
El cuerpo de Rahu Ketu se dividió en dos justo por donde se interrumpió la toma del elixir. Desde entonces, la cabeza inmortal Rahu persigue a sus delatores (el Sol y la Luna) para engullirlos, pero cuando lo consigue (y se produce un eclipse) dura poco: los dos astros acaban escapando por su cuello decapitado.
Ofrendas, Violencia y Amor: Reacciones a los Eclipses
El miedo a los eclipses ha provocado también muchas ofrendas violentas. En México sacrificaban a personas enfermas y a discapacitados, y algunos nativos de Norteamérica apaleaban a los perros o hacían aullar a los niños.
Pero no todo ha sido violencia. Muchas sociedades han atribuido los eclipses a encuentros y desencuentros en la historia de amor que mantienen el Sol y la Luna, siendo este generalmente femenino y la Luna masculina. “La mayoría de culturas han interpretado los eclipses como un proceso violento o de amor. Esto último tiene todo el sentido, desde la historia de los tiempos las personas -cuando se hace oscuro- se han dedicado a enamorar y seguramente estas leyendas hayan sido las más comunes aunque haya quedado menos registro de ellas”, relata Villaver.
En la mitología de Tahití, el Sol y la Luna son dos amantes que se unen cuando se produce un eclipse. La euforia de ese encuentro amoroso provoca que se pierdan y tengan que crear las estrellas para iluminar su regreso. El pueblo batammariba, al.
