El negro onty: de gran hermano a gigoló para sobrevivir

Hernán Ontivero, recordado como “El Negro Onty” por su breve pero polémico paso por Gran Hermano 2023, ha revelado detalles impactantes sobre su vida tras la eliminación. Lejos de la fama efímera, el cordobés se encontró en una situación precaria que lo llevó a tomar decisiones desesperadas para subsistir en Buenos Aires.

Un golpe de realidad tras el reality

La eliminación de Ontivero, sorpresa para muchos dada la expectativa de Furia Scaglione, lo catapultó a una realidad cruda. Sin ahorros ni vínculos sólidos en la capital, se vio sin recursos y sin un techo. Dormir en la estación de micros de Retiro se convirtió en una triste realidad mientras sus compañeros seguían compitiendo por el premio mayor. La imagen del exparticipante, que prometía ser una figura carismática en el programa, se desdibujó ante la necesidad de sobrevivir en una ciudad hostil.

La dura confesión: “vamos a poner en contexto, ¿cómo le decimos, gigoló?”

La dura confesión: “vamos a poner en contexto, ¿cómo le decimos, gigoló?”

En una entrevista reveladora en Sacate la Careta, Ontivero no esquivó las preguntas y confesó haber aceptado ofertas de alojamiento a cambio de compañía sexual. “No lo hacía por plata, yo quería la estadía”, aclaró, defendiendo su decisión como un medio para mantenerse presente en el ojo público y continuar asistiendo a programas televisivos, una estrategia para no desaparecer de la escena mediática. La rotación entre diferentes hogares, donde permanecía pocos días, le permitía administrar sus escasos recursos. Su relato, directo y sin tapujos, expone la vulnerabilidad que puede acarrear la fama fugaz.

Entre pastillas azules y anfitrionas de mediana edad

Entre pastillas azules y anfitrionas de mediana edad

La forma en que Ontivero consiguió estos alojamientos es igualmente sorprendente. A través de mensajes en Instagram, recibía propuestas que evaluaba según sus posibilidades. “Me ofrecían quedarme en la casa y, si la señorita no era de mi gusto, compraba pastillas azules. Siempre tenía cinco o seis”. Las anfitrionas, según relató, variaban en edad, desde mujeres de 50 hasta 73 años, siempre de sexo femenino, al rechazar las ofertas masculinas. Un panorama que, aunque difícil de imaginar para muchos, refleja la desesperación y la necesidad de encontrar una solución inmediata.

Un presente más estable, pero con la sombra del pasado

Actualmente, Ontivero afirma haber superado esa etapa, aunque no descarta recurrir a esas prácticas en el futuro si las circunstancias lo exigieran. La ironía es palpable cuando recuerda su eliminación del reality, un evento que desencadenó toda esta cadena de sucesos. El cordobés, conocido por su particular forma de hablar, culminó su salida del programa con la frase: “Hay bardo afuera, hay enrollo afuera”, una premonición de las dificultades que le aguardaban fuera de los muros de Gran Hermano. La controversia se vio agravada por las acusaciones de su expareja, Thania Aguilera, sobre la paternidad de su hijo, un nuevo frente de batalla para el ex participante.

El caso de Hernán Ontivero es un crudo recordatorio de la fragilidad de la fama y las consecuencias imprevistas que pueden surgir tras la exposición mediática. La vida, a veces, puede ser más implacable que cualquier reality show.