El periodista que grabó a escobar: 'no hice las preguntas que debía'
Luis Alirio Calle, el único periodista autorizado a registrar la entrega de Pablo Escobar en 1991, aún se atormenta por las preguntas que dejó en el aire. Un testimonio único, casi 35 años después, que revela más sobre el capo de Medellín que cualquier investigación posterior.
Un encuentro fortuito con la historia
La escena, grabada en una cinta de audio ahora icónica, muestra a Escobar, no como un fugitivo acorralado, sino como el anfitrión de un evento peculiar. Calle, en diálogo con el diario Cambio, relata que nunca antes había visto al narcotraficante, y que se sintió sorprendido por la aparente calma y el respeto que Escobar le demostró. “Nada me pagó, ni siquiera insinuó que lo haría”, afirma Calle, quien insiste en que no sintió peligro alguno durante el encuentro.
Pero más allá de la logística y la seguridad, persiste la inquietud de Calle. En un video compartido en su cuenta de Instagram, el periodista revela que ha pasado décadas reflexionando sobre las preguntas que no formuló en aquel momento crucial. “Incluso las preguntas que no hacemos y las que jamás haremos. Creo que cada cosa, cada suceso, cada hecho, cada ser es, en algún aspecto, una pregunta nunca hecha”, reflexiona, revelando una carga personal que lo acompaña desde entonces.

El peso de la omisión
El periodista describe un ambiente de tensión palpable, pero también de extraña normalidad. Escobar, según Calle, parecía más interesado en asegurarse de que su mensaje fuera transmitido correctamente que en la reacción de su audiencia. “Me dijo que lo que él quería decir ese día, ya lo tenía yo en la grabadora”, recuerda Calle, explicando cómo la presión y la presencia intimidante de Escobar lo paralizaron en el momento de la entrevista.
La historia de Calle toma un giro aún más intrigante cuando, años después, pudo conversar con Juan Pablo Escobar, hijo del narcotraficante. Fue entonces cuando, según relata, obtuvo algunas pistas sobre las motivaciones detrás de la decisión de su padre de entregarse a las autoridades, aunque sin confirmación absoluta de su veracidad. La conversación, como tantas otras en la vida, dejó más preguntas que respuestas.
Calle, quien cubrió la entrega sin adjetivos superfluos, insiste en que la experiencia lo marcó profundamente. Su testimonio no solo nos acerca a un momento clave de la historia colombiana, sino que también nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad del periodista y el peso de la palabra no dicha.