Huelga valenciana: negociaciones al borde del abismo tras 14 días
La Comunitat Valenciana se encuentra en vilo. El profesorado de la educación pública no universitaria ha cumplido ya dos semanas de huelga indefinida, una situación que paraliza el sistema educativo y tensa las negociaciones con la Conselleria de Educación. La espera se prolonga mientras los sindicatos presionan para que se adelanten las conversaciones al fin de semana, en un contexto marcado por la aprobación de los presupuestos autonómicos de 2026 por parte del Gobierno valenciano.

El gobierno presume de avances, los sindicatos exigen soluciones
Desde la Generalitat, se defiende que los presupuestos ya contemplan algunas de las reivindicaciones del profesorado, como un incremento retributivo para aquellos que ya han firmado acuerdos con la Conselleria. Además, se ha anunciado una inversión de 372 millones de euros destinada a mejorar las infraestructuras educativas, una cifra que, sin embargo, no parece suficiente para calmar los ánimos en las aulas.
Pero hay un detalle que complica aún más la situación: los sindicatos mayoritarios –STEPV, CCOO y UGT– reclaman que la Conselleria remita un documento definitivo este viernes, día en que finaliza la tercera semana de huelga, y que se retome la negociación en el formato actual durante el fin de semana. La presión es máxima, y la paciencia, cada vez menor.
Lo que nadie cuenta es la incertidumbre que vive el profesorado, que este viernes deberá pronunciarse sobre si firma o no los aspectos negociados hasta el momento. La consulta, que involucrará a 1.500 profesores en 55 tribunales, decidirá si las movilizaciones continúan o si se acepta un posible acuerdo. En juego están ratios, plantillas, infraestructuras, la burocracia que agobia a los docentes y, por supuesto, los salarios.
Y mientras tanto, la prueba de acceso a la universidad (PAU) se avecina. Se han establecido servicios mínimos del 100% tanto para los exámenes como para la corrección, tras las renuncias anunciadas por algunos correctores. Una situación que agrava aún más la crisis y pone de manifiesto la magnitud del conflicto.
La cifra habla por sí sola: 14 días de huelga indefinida, un sistema educativo paralizado y un futuro incierto para miles de estudiantes y profesores. La pelota está ahora en el tejado de la Conselleria de Educación, que deberá decidir si cede ante las demandas del profesorado o si se arriesga a prolongar una crisis que amenaza con desestabilizar el sistema educativo valenciano.