Incendio en sentmenat: la noche trae algo de respiro, pero el peligro persiste
El infierno que devora Sentmenat (Barcelona) amaina ligeramente, pero la situación sigue siendo delicada. Los Bomberos, tras una tarde de combate feroz, logran evitar un avance mayor del fuego, aunque la estabilización definitiva se antoja lejana. La cifra de hectáreas calcinadas asciende ya a 159,09, una devastación que ha obligado a activar medidas drásticas para proteger a la población.

Evacuaciones parciales y restricciones extremas
La intensidad del fuego obligó a activar una “evacuación horizontal” en la urbanización de El Farell, una estrategia que concentró a los vecinos en un punto seguro sin necesidad de abandonar el municipio. Una medida que, afortunadamente, parece haber dado sus frutos, ya que Borrell, jefe del cuerpo de Bomberos, ha anunciado que los residentes podrían regresar a sus hogares en las próximas horas. Y mientras, Protección Civil endurece las restricciones, ampliando las zonas de acceso restringido a siete espacios naturales, ante el riesgo extremo de incendio forestal.
La situación en Sentmenat contrasta con el resto de Cataluña, donde el fuego de Salvanera (Lleida), el de Carme (Anoia) y el de Les Gavarres (Girona) muestran signos de control. Sin embargo, la amenaza persiste, exacerbada por la ola de calor que se espera que continúe la próxima semana. La siega de cunetas está prohibida, las obras en las carreteras quedan suspendidas y cualquier actividad relacionada con fuego es, sencillamente, inaceptable.
Los mandos del operativo reevaluarán a partir de las 21:00 horas el confinamiento sobre siete urbanizaciones, con la esperanza de levantar la medida en las zonas más estables de la cola del incendio. Pero la realidad es clara: “Está activo, pero sí que estos puntos que nos preocupaban tanto por la tarde están ahora mucho más estables”, reconoce Borrell, un atisbo de esperanza en medio de la angustia. Los equipos se concentrarán en el frente durante la noche, intentando avanzar en el perímetro antes de que las temperaturas vuelvan a dispararse mañana al mediodía, complicando aún más la labor de extinción.
La cifra de 214 municipios, repartidos en 24 comarcas, que se encuentran bajo el nivel 4 del Plan Alfa, es un recordatorio sombrío de la magnitud de la crisis. La sequía implacable, las altas temperaturas y la irresponsabilidad humana se combinan para pintar un panorama desolador. Lo que es evidente es que el combate contra el fuego es una carrera contra el tiempo, y que la prevención y la colaboración ciudadana son la única arma efectiva para evitar una catástrofe mayor.