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Milei al borde: ¿logrará que el crecimiento beneficie a los argentinos?

La economía argentina parece respirar, con indicadores clave en ascenso. Pero la sensación generalizada es de estancamiento, incluso empeoramiento, para la mayoría de los ciudadanos. Un desajuste palpable que, según el politólogo Andrés Malamud, podría determinar el futuro político del gobierno de Javier Milei.

La macroeconómica despega, el bolsillo no

Los números son innegables: el Producto Bruto Interno (PBI) se expande y la inflación, aunque persistente, muestra signos de ceder. Sin embargo, la promesa de que este crecimiento se traduzca en un aumento del poder adquisitivo y una mejora en la calidad de vida parece lejana. Malamud, en declaraciones a Infobae en Vivo, fue contundente: “El crecimiento llegaba a los bolsillos, macro y micro. Hoy no está pasando”. Una observación que resuena en las calles y alimenta el escepticismo.

El especialista señala que la desconexión entre el crecimiento económico y la prosperidad individual es una anomalía en la historia reciente argentina. “Habitualmente, cuando había crecimiento, había prosperidad. El crecimiento llegaba a los bolsillos. Hoy no está pasando”, enfatizó. La esperanza, según Malamud, reside en una persistencia del crecimiento que, con el tiempo, pueda generar un efecto cascada y beneficiar a la población.

Menos empleo estable, más precarización

Menos empleo estable, más precarización

Pero la ecuación se complica aún más cuando se analiza el mercado laboral. La transformación de la estructura productiva argentina, según Malamud, implica una menor generación de empleo estable. “La economía sobre la que crecemos ahora, la estructura productiva, es diferente de la anterior, genera menos empleo. Y esto pasa en todo el mundo”. La industria, tradicional fuente de trabajo, pierde capacidad de generar puestos, mientras que el sector servicios avanza, pero ofreciendo mayor inestabilidad laboral.

La situación se agrava en sectores estratégicos como el petróleo y el gas, donde las nuevas modalidades de producción no logran crear suficientes empleos. Esta tendencia, que Malamud califica de “estructural”, se traduce en una caída del empleo formal y un aumento de la precarización, atenuado, paradójicamente, por la baja natalidad. “Casi todos los países están en declinación demográfica. Las nuevas economías van a crear menos empleo y menos personas. Por eso el desempleo no aumenta”, explica.

El estado territorial, un amortiguador social

El estado territorial, un amortiguador social

En este contexto, el politólogo destaca el rol de las provincias y los municipios como amortiguadores sociales. “En Argentina todavía tenemos ese estado de bienestar que te permite no tener un empleo fijo, ser precario y, sin embargo, tener un hospital municipal o provincial o nacional que te atiende”. Esta coexistencia de políticas de ajuste fiscal a nivel nacional y la persistencia de estructuras estatales subnacionales crea una realidad compleja y, a veces, contradictoria.

Malamud no duda en calificar a la estructura estatal a nivel nacional como “mala palabra”, mientras que a nivel provincial y municipal, la “casta de siempre” persiste, reelegida y prestigiosa. Este sistema actúa como un freno a la fragmentación social, aunque también contribuye a la disparidad en la percepción del crecimiento económico entre las diferentes regiones del país.

Un peronismo fragmentado y kicillof bajo la sombra de cristina

La situación del peronismo, y en particular la figura de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, tampoco escapa al análisis de Malamud. “Kicillof lo que está haciendo es respetar el liderazgo vital, biológico de Cristina. No le va a ganar”, afirma, describiendo una estructura partidaria caracterizada por la falta de disputas internas y la perpetuación de sus líderes históricos. La provincia de Buenos Aires, tradicionalmente un punto de anclaje para la Política nacional, ahora se presenta como un “lastre”, una entidad que puede hundirse sin arrastrar al resto del país, según el especialista.

Implosión social en el conurbano

Finalmente, Malamud describe un fenómeno de “implosión” social en el conurbano bonaerense: un aumento de la angustia, la ansiedad y los suicidios, acompañado de adicciones y una derivación hacia nuevas formas de subsistencia, incluyendo actividades ilícitas y nuevas religiones. Esta salida del sistema político y económico, según el analista, refleja una profunda insatisfacción que amenaza con socavar la estabilidad social.

La persistencia de estas tendencias, sumado a la fragmentación del peronismo, deja en claro que el futuro político de Javier Milei dependerá, en última instancia, de su capacidad para traducir el crecimiento económico en una mejora tangible en la calidad de vida de los argentinos. De lo contrario, la promesa de prosperidad podría convertirse en una sentencia de fracaso.

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