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Uom zárate-campana: elecciones a cuchillo y denuncias de fraude

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Zárate-Campana se vio sacudida por un operativo de seguridad inusual y acusaciones cruzadas que empañaron las elecciones para elegir a sus nuevas autoridades. Un enfrentamiento de viejos conocidos, Abel Furlán, el líder sindical a nivel nacional, y Ángel Derosso, un ex colaborador que ahora encabeza la oposición, ha puesto al descubierto las tensiones internas en una seccional donde la democracia, al parecer, se ha puesto en tela de juicio.

Un ambiente de tensión y denuncias recíprocas

El proceso electoral, que comenzó el lunes y se extendió hasta este miércoles, estuvo marcado desde el principio por acusaciones de irregularidades. El oficialismo, liderado por Furlán, denunció intentos de sabotaje por parte de militantes alineados con Derosso, alegando que buscaron quemar y destruir urnas en diversas fábricas. La respuesta de la oposición no se hizo esperar, y Derosso acusó a Furlán de fraude, señalando irregularidades en los padrones, urnas rotas o desaparecidas y una presencia policial excesiva que, según él, intimidaba a los afiliados.

La votación en Hormetal, Escobar, fue especialmente tensa. Un fiscal de la Lista Naranja–Azucena Villaflor intentó, presuntamente, romper una urna, siendo rápidamente intervenido, pero la empresa captó el incidente en sus cámaras de seguridad. El suceso, según fuentes cercanas a Furlán, ha sido denunciado penalmente.

Pero la polémica no se detuvo ahí. En la empresa MARO, en Baradero, un candidato opositor fue detenido tras intentar romper una urna, un hecho que, según los fiscales presentes, fue presenciado y documentado en un acta firmada por un escribano.

Un test decisivo para el futuro de furlán

Un test decisivo para el futuro de furlán

Más allá de la elección local, el resultado en Zárate-Campana tiene implicaciones trascendentales para el futuro de Furlán a nivel nacional. Si Derosso logra imponerse, debilitaría significativamente la posición de Furlán como secretario general de la UOM, además de socavar una incipiente alianza de seccionales rebeldes que buscan su destitución. En caso de victoria para Furlán, por el contrario, reforzaría su liderazgo y le daría impulso para las elecciones nacionales del 18 de marzo, donde se elegirá a la nueva conducción del sindicato.

“Hay un sector que no quiere que se vote porque saben que en las urnas pierden”, afirmó Furlán, en un intento por justificar la fuerte presencia policial y la tensa atmósfera que rodeaba las elecciones. Derosso, por su parte, denunció una “operación clientelista” orquestada por Furlán, con la participación de “gente de todos lados” para impedir que los afiliados ejercieran su derecho al voto.

En otras seccionales de la UOM, la situación fue más predecible. En Río Grande (Tierra del Fuego), Oscar Martínez, secretario general desde hace 27 años, se aseguró la reelección por un margen considerable. En Villa Constitución, Pablo González también se impuso a la Lista Negra, liderada por un referente trotskista.

El resultado de la elección en Zárate-Campana, sin embargo, deja una sombra de dudas sobre la transparencia y la legitimidad del proceso electoral en la UOM. La intervención de la justicia, tal como lo solicitan desde la oposición, podría ser necesaria para esclarecer los hechos y garantizar que la voluntad de los afiliados sea respetada. La democracia sindical, al parecer, ha necesitado un baño de realidad.