Robo en la paz campestre de wanda nara: así es su refugio de lujo

Mientras Argentina y España luchaban por el Mundial en un campo de juego, Wanda Nara vivía una pesadilla en su casa de campo italiana. Un robo en su propiedad de Galliate, cerca de Milán, ha sacudido la tranquilidad de la empresaria, aunque ella misma ha querido dejar claro que sus hijos están bien. Pero, ¿cómo es este refugio que Nara ha convertido en su “lugar de paz”? Te llevamos a conocerlo.

Un oasis a las afueras de milán

Situada a apenas 50 minutos de Milán, en un tranquilo pueblo de 15.000 habitantes, la mansión de Wanda Nara es mucho más que una casa; es un santuario. Rodeada de un denso bosque, la propiedad evoca las residencias de la aristocracia italiana del siglo pasado, con un encanto atemporal que cautiva a primera vista. La fachada, cubierta de enredaderas y árboles centenarios, se integra a la perfección en el paisaje, creando una atmósfera de serenidad y privacidad.

La decoración interior, una mezcla de influencias inglesas e italianas, refleja el gusto personal de Nara. Paredes de colores intensos, muebles de madera noble y textiles en tonos neutros crean una atmósfera cálida y acogedora. Pero son los detalles los que realmente marcan la diferencia: fotografías en blanco y negro de leyendas como Muhammad Ali y Stevie Wonder, junto a escenas de tango, le dan un toque personal y sofisticado al espacio.

Un comedor para celebrar la vida

Un comedor para celebrar la vida

El comedor es, sin duda, uno de los puntos fuertes de la casa. Una extensa mesa rústica, capaz de albergar a numerosos invitados, se convierte en el centro de atención. Las puertas vidriadas que dan al jardín permiten que la naturaleza entre en el hogar, creando una conexión directa con el exterior. Un espacio pensado para celebrar la vida y compartir momentos inolvidables con la familia y los amigos.

La biblioteca: un rincón de cultura y ocio

La biblioteca: un rincón de cultura y ocio

Pero no todo es lujo y ostentación. La biblioteca de la casa es un testimonio del lado intelectual de Nara. Cinco estantes altos, repletos de libros antiguos de lomo duro, dominan la visual. Y para aquellos que prefieren el ocio, una mesa de pool invita a la diversión y la convivencia. La madera oscura, presente en muebles y revestimientos, aporta carácter y un inconfundible aire europeo a la sala.

El baño, con paredes celestes, un espejo dorado y flores frescas, es un pequeño oasis de relajación. Cada elemento, desde las toallas prolijamente dobladas hasta las fotografías cuidadosamente seleccionadas, parece estar en su lugar exacto, creando una atmósfera de armonía y bienestar.

Más allá del desafortunado robo, la mansión de Nara en Galliate es un reflejo de su personalidad: una mezcla de lujo, sofisticación y amor por la familia. Un verdadero tesoro personal que, a pesar de las circunstancias, sigue siendo su “lugar de paz”. La seguridad, sin duda, será ahora una prioridad en este refugio de ensueño.