Teherán al descubierto: ee. uu. sanciona la red financiera de khamenei
El régimen iraní se tambalea. Washington ha desatado una ofensiva sin precedentes contra el entramado financiero que sustenta al líder supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, congelando activos y apuntando directamente a su círculo íntimo. La medida, anunciada este viernes, llega en un contexto de creciente tensión y tras el fin unilateral del cese al fuego acordado el pasado mes de junio.
El financiero ansari, pieza clave del esquema
En el centro de la tormenta está Ali Ansari, un empresario radicado en Dubái, quien hasta hace poco dirigía Ayandeh Bank. Según el Departamento del Tesoro estadounidense, Ansari orquestó una compleja red de operaciones financieras, desviando miles de millones de dólares a través de préstamos fraudulentos a empresas vinculadas a él mismo, al ayatolá Khamenei y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Las autoridades iraníes, paradójicamente, ordenaron la disolución del banco en octubre de 2025, una medida que, según fuentes internas, buscaba encubrir el alcance de las irregularidades.
Gran Bretaña ya había sancionado a Ansari por financiar actividades del CGRI, pero las nuevas sanciones estadounidenses son mucho más amplias. El Tesoro acusa a Ansari de haber “institucionalizado la malversación de fondos a gran escala”, desviando recursos públicos a una red global de bienes inmuebles y participaciones comerciales. Entre los países involucrados figuran Alemania, Luxemburgo, España, Reino Unido, Chipre y los Emiratos Árabes Unidos, donde Ansari canalizaba los fondos a través de la sociedad holding Smart Global Limited, constituida en Saint Kitts y Nevis en 2011.

El fantasma de las sanciones: bloomberg desvela la verdad
La investigación, que ha servido de base para las sanciones, fue publicada en enero por Bloomberg News, revelando en detalle el papel de Ansari en la gestión de este complejo portafolio para beneficio de Khamenei y su élite. El paquete de sanciones también ha golpeado a tres casas de cambio iraníes y sus directivos, acusados de facilitar transacciones multimillonarias en nombre de bancos ya sancionados, utilizando una intrincada red de sociedades pantalla para ocultar sus actividades.
Las tensiones en el Estrecho de Ormuz siguen siendo el detonante de la escalada. Tras la reanudación de los ataques iraníes contra el transporte marítimo en la zona, Estados Unidos ha reimplantado sanciones sobre las ventas de petróleo iraní. Teherán, por su parte, ha advertido que está lista para una “defensa total” si Washington continúa violando el memorando de entendimiento.

¿Un punto de inflexión en las negociaciones?
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha prometido “usar cada herramienta a su disposición” para aislar a Khamenei y a otros altos funcionarios del sistema financiero mundial, afirmando que el objetivo es “preservar estos activos para el pueblo iraní”. Pero, ¿se trata de una estrategia para desestabilizar el régimen o de un intento genuino de abrir un nuevo capítulo en las negociaciones?
El analista Brett Erickson, director general de Obsidian Risk Advisors, considera que las medidas son una señal inequívoca: “Washington ya no intenta salvar el marco existente, se prepara para reemplazarlo por completo”. Las negociaciones entre ambas potencias están estancadas, sin avances en asuntos clave como los peajes para los buques en el Estrecho de Ormuz, el desbloqueo de activos iraníes congelados y las ambiciones nucleares de Teherán. A pesar del acuerdo provisional, el tráfico en el estrecho aún no ha recuperado los niveles previos a la guerra, dejando al descubierto las profundas divisiones que separan a ambas partes. La cifra habla por sí sola: al menos 14 muertos en suelo iraní en los últimos días de hostilidades, un recordatorio brutal de la fragilidad de la paz en la región.